January 29, 2021 by Comunicaciones El Salvador

¡Al fin! Encuentro en el Cerro Verde

Del 2020 me quedo con el encuentro en el Cerro Verde. 

Con la cercanía de otros tiempos.

Con el baile.

Con la foto.

A finales de agosto pasado, en ConTextos, armamos la comunidad virtual Vos/z en red. Cuarenta personas entre niños, niñas, jóvenes y el grupo formador nos encontrábamos en zoom una vez a la semana.

Esta comunidad se creó con el objetivo de abrir un espacio para las emociones, para que las y los participantes pudieran saber y decir cómo se sentían, cómo era el encierro para ellos, ¿lloraban?, ¿estaban ansiosos?, ¿estresadas?.

Lo hicimos a través de la lectura, el diálogo, la pintura, imaginarnos como superhéroes, cantar, conocer nuestros derechos.

Fueron ocho sesiones, las suficientes para necesitarnos; en la última nadie quería irse de la pantalla: inventaban trabalenguas, adivinanzas. Lo importante era estar y finalmente se consiguió.

Del 2020 me quedo con el encuentro en el Cerro Verde. 

Con cincuenta niños, niñas, jóvenes y unas cuantas madres que acompañaron. 

Con el aire, el sol, el verde.

Con las mascarillas y el alcohol gel pero respirando otro cielo.

Nos juntamos el 8 de diciembre con una convocatoria abrumadora. 

Salió un bus de Sisiguayo, Usulután a las 4 de la mañana. Salió otro bus de Zacatecoluca, otro de Santiago Nonualco. Salió otro de Apopa, de Olocuilta, de Santa Tecla.

Nos vimos por primera vez en vivo y en directo entre expresiones y exclamaciones hermosas de:

“¡Pensé que eras más bajo!”

“¡Qué delgada sos!”

“Ahí está Emy!”

“!Vos sos Enrique!”

Con el equipo y los grupos completos enviamos a las mamás a una caminata guiada por el lugar y nos quedamos “Vos/z en red”. Hicimos un círculo grande donde aprendimos palabras en náhuat y después paseamos por cuatro estaciones: en una bailamos media hora, todas las edades moviendo el cuerpo; en otra hicimos un poema matemático; en otra armamos una grulla de origami y en otra pintamos un cuadrito propio. 

Llegamos con el ser dispuesto y nos fuimos más llenas, más llenos.

“Yo agradezco poder conocerles”.

“Yo le tengo que dar un abrazo por todo lo que han hecho por mi hija y por nosotras”.

“Gracias por esto”.

Del 2020 me quedo con el encuentro en Cerro Verde.

Con los grupitos de niñas riéndose en susurros, siempre juntas.

Con todas las fotos con los formadores, 

con ella ayudándolo a él a doblar su grulla de origami,

con abrazos minúsculos de la cintura para abajo.

Con Simón chocando los cinco.

Y con Eunice regalando flores.

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